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BEELZEBUB, BEELZEBUL, BAAL-ZEBUB

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BEELZEBUB, BEELZEBUL, BAAL-ZEBUB

EL ARCHIVO · ARCH-16

Cómo una variación de nombre puede cambiar la interpretación histórica.

Un mismo nombre puede parecer estable cuando lo leemos desde el presente. Baal-Zebub, Beelzebul, Beelzebub y Belzébuth suelen tratarse como simples variantes ortográficas de una única figura conocida: Belcebú. Pero las fuentes no los presentan siempre en el mismo lugar, con la misma función ni dentro del mismo sistema religioso. En 2 Reyes aparece una divinidad vinculada a Ecrón. En los Evangelios, Beelzebul ocupa el lenguaje del mundo demoníaco y es llamado príncipe de los demonios. En la tradición latina y en traducciones posteriores, Beelzebub se convierte en una forma extremadamente influyente del nombre.

El problema no es decidir cuál de esas grafías es la ‘verdadera’. El problema histórico es reconstruir qué texto usa cada forma, qué significa dentro de ese contexto y qué ocurrió cuando copistas, traductores, comentaristas y demonólogos heredaron el nombre. Una sola consonante puede no cambiar a una persona; en una tradición textual de siglos, puede cambiar la explicación que damos de toda una genealogía.

ARCH-16 continúa el trabajo de ARCH-06, pero estrecha el foco. Ya no pregunta de dónde viene Belcebú en general. Pregunta cómo un nombre pasa de Ecrón a los Evangelios y de allí a la demonología europea sin que debamos fingir una continuidad perfecta donde las fuentes muestran transformación, traducción y debate.

Un nombre no es una línea recta

Baal-Zebub, Beelzebul y Beelzebub pertenecen a una misma historia de recepción, pero no deben tratarse como tres etiquetas intercambiables sin fecha ni contexto. El nombre cambia al mismo tiempo que cambia su función. En 2 Reyes 1, Baal-Zebub es ‘el dios de Ecrón’ consultado por Ocozías. En Mateo, Marcos y Lucas, Beelzebul aparece dentro de una acusación sobre exorcismo y es descrito como príncipe de los demonios. La respuesta de Jesús pasa inmediatamente al lenguaje de Satanás y de un reino dividido. Siglos después, la tradición latina y varias traducciones consolidan Beelzebub, y la demonología moderna añade rangos, biografías e imágenes que los textos más antiguos no contienen.

La continuidad existe, pero no es una identidad simple. La investigación debe separar cinco capas: forma del nombre, lengua y testigo, función en ese texto, interpretación posterior y recepción visual. Saltarse una de ellas produce el típico error de Internet: tomar la figura más desarrollada del siglo XIX y proyectarla hacia 2 Reyes como si todo hubiera estado allí desde el principio.

Baal-Zebub es el dios de Ecrón, no el príncipe de los demonios

La referencia más antigua que articula esta investigación está en 2 Reyes 1. Ocozías, rey de Israel, cae y queda herido. Envía mensajeros a consultar a Baal-Zebub, dios de Ecrón, para saber si se recuperará. El relato condena esa consulta porque el rey busca respuesta fuera del Dios de Israel, pero el dato que nos interesa debe mantenerse limitado: el texto presenta a Baal-Zebub como una divinidad de Ecrón asociada a una consulta oracular.

No aparece todavía una jerarquía infernal. El pasaje no llama a Baal-Zebub Satanás, no lo denomina príncipe de los demonios y no ofrece la biografía demonológica que las fuentes tardías atribuirán a Belcebú. Esa diferencia ya había sido fijada en ARCH-06 y aquí se convierte en la primera regla del dossier: conservar la función que tiene el nombre en cada capa histórica.

La arqueología ayuda a contextualizar Ecrón sin resolver por sí sola el problema del nombre. La inscripción real de Ecrón, del siglo VII a. C., confirma la ciudad, sus gobernantes y un entorno cultual. Pero la inscripción conservada no nombra a Baal-Zebub. Su valor es demostrar que Ecrón es un contexto histórico tangible; no es una inscripción de un supuesto ‘templo de Belcebú’. Confundir ambas cosas sería utilizar la arqueología para afirmar más de lo que el objeto realmente dice.

Inscripción real de Ecrón del siglo VII a. C., hallada en Tel Miqne y conservada en el Museo de Israel.
Inscripción real de Ecrón, siglo VII a. C. Tel Miqne-Ekron; Museo de Israel. Fotografía: Oren Rozen. CC BY-SA 4.0. Documenta Ecrón, sus gobernantes y un contexto cultual histórico; no menciona a Baal-Zebub.

¿«Señor de las moscas» o deformación de otro título?

La forma hebrea transmitida en 2 Reyes ha producido una discusión especialmente larga. Leída de manera directa, Baal-Zebub se ha entendido tradicionalmente como ‘Baal’ o ‘señor de las moscas’. Esa lectura explica la asociación posterior con la mosca y terminó teniendo una enorme fuerza cultural.

Pero una parte importante de la investigación ha propuesto que la forma de 2 Reyes podría contener un juego polémico con un título del tipo Baal-Zebul, relacionado con ‘Príncipe Baal’ o con una morada elevada o celestial. Richard S. Hess resume esta línea interpretativa como un posible juego de palabras despectivo y remite a la discusión filológica moderna. Otros investigadores han defendido explicaciones distintas. El propio debate contemporáneo incluye propuestas que toman más en serio la posibilidad de que ‘moscas’ fuera un elemento funcional real del título.

Por eso ARCH-16 no convierte una hipótesis etimológica en hecho. Podemos documentar con seguridad qué forma transmite 2 Reyes. Podemos explicar las principales propuestas sobre su interpretación. Lo que no podemos hacer es escribir que el nombre original ‘era sin duda Baal-Zebul’ y que después fue deformado, o afirmar con la misma seguridad lo contrario. Cuando la filología sigue discutiendo, la incertidumbre forma parte del resultado.

Beelzebul entra en el lenguaje del reino demoníaco

En los Evangelios sinópticos la escena es diferente. Mateo 12:24 transmite Beelzebul como ‘príncipe de los demonios’. Marcos 3:22 conserva la acusación de que Jesús actúa por Beelzebul y por el poder del príncipe de los demonios. Lucas 11:15 repite la misma función. Ya no estamos leyendo una consulta al dios de una ciudad filistea. Estamos dentro de una controversia sobre exorcismo y autoridad demoníaca.

El paso siguiente del argumento es todavía más importante. En Mateo 12:26, Jesús responde: si Satanás expulsa a Satanás, su reino está dividido. Marcos hace una transición comparable. El texto relaciona funcionalmente la acusación sobre Beelzebul con el reino de Satanás. Eso permite afirmar que, dentro de esa polémica evangélica, Beelzebul ocupa un lugar que puede explicarse mediante Satanás. No nos autoriza a borrar retrospectivamente las diferencias entre el Baal-Zebub de 2 Reyes y todas las doctrinas posteriores sobre Satanás.

La investigación reciente sobre Marcos insiste precisamente en esta tensión. El nombre Beelzebul es oscuro y su etimología ha generado propuestas muy distintas; lo que el pasaje sí hace de forma clara es presentarlo como una figura demoníaca prominente y hacer que la respuesta de Jesús reformule la discusión en términos de Satanás. Ese dato textual es más sólido que cualquier reconstrucción demasiado segura del origen del nombre.

Una variante se estudia en manuscritos, no en recuerdos modernos

Papyrus 21, P. Oxy. 1227, conserva Mateo 12:24-26 y 32-33. El fragmento es un testigo antiguo del pasaje en el que aparece la acusación vinculada a Beelzebul y, pocas líneas después, la respuesta sobre Satanás. Su importancia para ARCH-16 no consiste en proclamarlo ‘el original’ del Evangelio, sino en mostrar el método correcto: una lectura textual se apoya en testigos concretos, fechados e identificados.

El texto crítico griego actual transmite Βεελζεβοὺλ en Mateo 12:24. La misma forma aparece en Marcos 3:22 y Lucas 11:15. Eso vuelve especialmente problemático tratar Beelzebub como si fuera la única forma neotestamentaria. Beelzebub es históricamente importante, pero la historia de cómo llega a dominar ciertas traducciones y tradiciones es parte del problema, no una razón para sustituir silenciosamente la forma de los testigos griegos.

Fragmento de Papyrus 21 con Mateo 12:24–26 en griego, testigo antiguo del pasaje sobre Beelzebul.
Papyrus 21 · P. Oxy. 1227 · recto · Mateo 12:24–26. Muhlenberg College; reproducción en Wikimedia Commons, Public Domain Mark. Es un testigo manuscrito antiguo del pasaje sobre Beelzebul; no se presenta como autógrafo ni como prueba aislada de toda la historia textual del nombre.

Beelzebub se vuelve una forma de enorme influencia

La transmisión latina permite ver el cambio con una claridad casi pedagógica. La Vulgata Clementina imprime Beelzebub en Mateo 12:24. La Nova Vulgata moderna, en cambio, ofrece Beelzebul. No estamos ante un detalle decorativo: dos estados importantes de una tradición latina presentan formas distintas del mismo nombre.

Las traducciones occidentales heredaron decisiones diferentes. Algunas conservaron Beelzebub durante siglos; otras, apoyadas en las ediciones críticas griegas modernas, prefieren Beelzebul. Cuando un lector encuentra una de esas formas desde la infancia, puede llegar a sentir que la otra es un error o un nombre diferente. ARCH-13 ya mostró cómo una traducción puede convertirse en una capa activa de la tradición. ARCH-16 aplica ese principio a un solo nombre y muestra su efecto acumulativo.

Por eso la pregunta correcta no es ‘¿cómo se llama realmente?’, como si solo existiera una respuesta fuera de toda historia textual. La pregunta útil es: ¿qué forma aparece en este testigo, en esta lengua y en esta edición, y qué consecuencias tuvo su recepción?

Belzébuth y la mosca de Louis Le Breton

En 1863 la sexta edición del Dictionnaire Infernal ofrece un punto de llegada visual extraordinariamente influyente. La ilustración de Louis Le Breton presenta a Belzébuth como una gran mosca demoníaca. La propia ficha histórica de la imagen conserva varias formas del nombre —Belzebuth, Belzebub, Beelzebuth— alrededor de una misma recepción iconográfica.

Aquí el significado tradicional de ‘señor de las moscas’ deja de ser solo una discusión filológica y se convierte en una imagen memorable. La fuerza del grabado ayuda a fijar una apariencia que hoy puede parecer ancestral. No lo es. Es una decisión gráfica documentada del siglo XIX dentro de una edición concreta.

Eso no reduce su valor. Al contrario: vuelve el grabado una fuente de primer orden para estudiar la recepción moderna. Pero el pie de imagen debe decir exactamente qué es: Louis Le Breton, Dictionnaire Infernal, sexta edición, 1863. No una representación bíblica de Baal-Zebub ni un retrato transmitido desde Ecrón.

Grabado de Belzébuth por Louis Le Breton para la sexta edición del Dictionnaire Infernal de 1863.
Belzébuth, Louis Le Breton, Dictionnaire Infernal, 6.ª edición, 1863. Dominio público / Public Domain Mark. Documenta una fijación iconográfica del siglo XIX, no una representación bíblica de Baal-Zebub.

«Baal-Zebub fue siempre el mismo demonio»

La frase parece cómoda porque une todos los puntos de una sola vez: dios filisteo, Beelzebul de los Evangelios, Satanás, demonología medieval y Belzébuth del siglo XIX. El problema es que convierte una historia de transformación en una biografía continua.

La fuente de 2 Reyes nos da una divinidad de Ecrón. Los Evangelios nos dan Beelzebul como príncipe de los demonios y una respuesta articulada mediante Satanás. Las tradiciones latinas y vernáculas fijan grafías diferentes. La demonología y la literatura europeas amplían rango, relaciones y personalidad. Finalmente, los ilustradores proporcionan una iconografía. Cada capa hereda algo de la anterior y añade algo nuevo.

La formulación rigurosa es menos espectacular y más interesante: Belcebú es el resultado de una larga recepción en la que nombre, función y representación cambian. La continuidad existe porque las tradiciones se leen unas a otras. La identidad no puede darse por demostrada de la misma manera en todas las épocas.

Cómo leer un nombre que cambia

ARCH-16 propone una secuencia simple. Primero: copiar la forma exacta del nombre en la fuente consultada. Segundo: identificar lengua, fecha y testigo. Tercero: describir la función que el propio texto le atribuye. Cuarto: separar las hipótesis etimológicas de los hechos documentados. Quinto: seguir qué traducciones y comentarios fijan una variante. Sexto: observar cuándo aparecen rangos, genealogías e imágenes que no estaban en la capa anterior.

Este método evita dos errores opuestos. Uno es fragmentar demasiado y fingir que Baal-Zebub, Beelzebul y Beelzebub no tienen relación histórica. El otro es fundirlos demasiado pronto y hablar de una entidad idéntica, con el mismo rango y aspecto, desde la Antigüedad hasta el siglo XIX. La historia real está entre ambos extremos: continuidad de recepción y transformación de significado.

ARCH-16 dentro de la red

ARCH-06 · BELCEBÚ NO NACIÓ EN EL INFIERNO
Es el dossier de entidad al que ARCH-16 vuelve con una lupa filológica. ARCH-06 traza la transformación general desde Ecrón; ARCH-16 explica por qué las formas Baal-Zebub, Beelzebul y Beelzebub no deben intercambiarse sin contexto.

ARCH-10 · QUIÉN DECIDIÓ EL ASPECTO DE LOS DEMONIOS
El grabado de Le Breton permite ver el último paso: una tradición textual recibe una imagen que luego parece canónica. ARCH-16 muestra que incluso antes de la imagen el nombre ya había atravesado varias capas.

ARCH-07 · SATANÁS NO SIEMPRE FUE «SATANÁS»
La respuesta evangélica sobre Beelzebul pasa al lenguaje de Satanás. La conexión es esencial para entender la asociación sin convertirla en identidad automática para todas las épocas.

ARCH-13 · CUANDO UNA TRADUCCIÓN CREA UNA TRADICIÓN
ARCH-16 funciona como caso concreto: una elección de transliteración o traducción puede fijar una forma durante siglos y hacer que otra parezca secundaria o incorrecta.

Tres formas, una historia que no permanece quieta

Baal-Zebub, Beelzebul y Beelzebub no son tres compartimentos aislados, pero tampoco tres etiquetas neutras para una figura inmóvil. Son estaciones de una tradición que cambia de lengua, función y marco religioso. 2 Reyes sitúa el nombre en Ecrón. Los Evangelios lo introducen en una acusación sobre el príncipe de los demonios y lo conectan argumentativamente con Satanás. La transmisión latina y las traducciones fijan formas distintas. La demonología moderna y la ilustración añaden todavía más.

El trabajo histórico consiste en no elegir una sola capa y obligar a las demás a parecerse a ella. Si leemos cada testigo por lo que realmente dice, la transformación deja de ser un problema y se convierte en el tema central. El nombre que parecía una etiqueta resulta ser un archivo comprimido de traducciones, polémicas, recepciones y decisiones editoriales.

Del nombre a la colección

La continuación natural está en ARCH-06, donde la trayectoria general de Belcebú se reconstruye desde Ecrón, y en ARCH-10, donde la recepción iconográfica muestra cómo una descripción tardía puede convertirse en imagen ‘tradicional’. Después, Ediciones Públicas y Biblioteca permiten seguir la figura dentro de la colección completa.

La regla que queda fijada para el resto de EL ARCHIVO es sencilla: cuando un nombre cambia, no corregimos la historia para que parezca uniforme. Documentamos el cambio.

Seguir la transformación del nombre

Continúa en ARCH-06 para la historia general de Belcebú y en ARCH-10 para la recepción visual. Después, las Ediciones Públicas y la Biblioteca abren la colección completa.

VER EL ARCHIVO

Del nombre al límite de la evidencia

ARCH-16 convierte la variación Baal-Zebub / Beelzebul / Beelzebub en un ejercicio de control documental: forma exacta del nombre, lengua, testigo, función y recepción deben examinarse por separado antes de reconstruir continuidad histórica.

ARCH-16 no crea un segundo registro bibliográfico. La ficha FNT ya existente se usa cuando corresponde; la inscripción de Ecrón, Papyrus 21 y los estudios filológicos se mantienen aquí como bibliografía externa verificable mientras no exista una necesidad editorial real de incorporarlos al Registro FUENTES.

Bibliografía y repositorios utilizados

Fichas de las fuentes

Consulta las referencias, sus límites y sus usos en otras lecturas. Las bibliografías del artículo se conservan completas en el texto anterior.

Dictionnaire Infernal, 6.ª edición ↗2 Reyes 1:2 · texto hebreo y traducción ↗Richard S. Hess · Tyndale Bulletin 74 (2023) ↗The Devil in the Details: Beelzebul and Social Identity Complexity in Mark 3:20-35 ↗Mateo 12:24 · texto griego comparado ↗Marcos 3:22 · texto griego ↗Lucas 11:15 · texto griego ↗Nova Vulgata · Mateo 12:24 ↗Clementine Vulgate 1598 · Mateo 12:24 ↗Papyrus 21 · P. Oxy. 1227 · recto · Mateo 12:24-26 ↗Ekron Royal Dedicatory Inscription ↗Louis Le Breton · Belzébuth · Dictionnaire Infernal, 1863 ↗

Continúa estudiando este asunto

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