
EL ARCHIVO · ARCH-06
2 REYES · ANTES DEL INFIERNO ESTABA ECRÓN
La primera referencia bíblica importante aparece en 2 Reyes 1.
El rey Ocozías de Israel cae por una celosía y queda herido. Entonces envía mensajeros a consultar a Baal-Zebub, dios de Ecrón, para saber si sobrevivirá.
El texto presenta a Baal-Zebub como una divinidad asociada a Ecrón, una ciudad filistea. No lo describe todavía como Príncipe de los Demonios ni como subordinado de Satanás.
Eso significa que el punto de partida de Belcebú no está en una jerarquía infernal.
Está en el mundo de las divinidades locales del antiguo Levante.
El nombre Baal-Zebub se ha traducido tradicionalmente como «Señor de las Moscas», aunque la historia del nombre y sus variantes posteriores —especialmente Beelzebul— es más compleja.
Y precisamente ahí empieza la transformación.
Antes de que el nombre entrara en la demonología, 2 Reyes presenta a Baal-Zebub como el dios de Ecrón.

EVANGELIOS · EL NOMBRE CAMBIA DE FUNCIÓN
Aquí aparece el Príncipe de los Demonios
Siglos después de 2 Reyes, el nombre reaparece en los Evangelios, pero su función ha cambiado por completo.
En Marcos 3:22, unos escribas llegados de Jerusalén acusan a Jesús de estar poseído por Beelzebul y afirman que expulsa demonios mediante el poder del príncipe de los demonios. La misma acusación aparece con variantes en otros relatos evangélicos, como Lucas 11:15.
Ya no estamos ante el «dios de Ecrón» consultado por Ocozías.
Beelzebul aparece ahora dentro del mundo de los demonios y ocupa una posición de autoridad sobre ellos.
La respuesta de Jesús hace todavía más clara esa asociación. Al contestar a la acusación pregunta cómo podría Satanás expulsar a Satanás y sostiene que un reino dividido contra sí mismo no puede mantenerse. El nombre Beelzebul queda así situado dentro del lenguaje del poder satánico y del reino demoníaco.
Este es uno de los grandes saltos de ARCH-06:
Baal-Zebub era presentado como dios de Ecrón. Beelzebul aparece ahora como gobernante de demonios.
Entre ambos textos hay siglos de distancia y un cambio radical de función.
Y todavía queda otra pregunta: ¿son Baal-Zebub y Beelzebul exactamente el mismo nombre, o la transformación del nombre forma parte también de la historia?
UN NOMBRE, VARIAS FORMAS
Las moscas quizá no estaban allí al principio
El nombre también tiene su propia historia.
En 2 Reyes aparece Baal-Zebub, forma que puede entenderse literalmente como «Señor de las Moscas». Pero los especialistas llevan mucho tiempo discutiendo si esa era realmente la forma original del nombre o si estamos ante una modificación despectiva de un título diferente.
El problema se vuelve especialmente interesante cuando llegamos al Nuevo Testamento. La forma Beelzebul cuenta con un fuerte respaldo en la tradición textual griega, mientras que Beelzebub aparece también como variante en la transmisión y en traducciones posteriores. La diferencia no es trivial, porque puede afectar a cómo reconstruimos la historia del nombre.
Una de las explicaciones más importantes relaciona zebul con ideas como «príncipe», «señor» o «morada», apoyándose también en títulos conocidos del dios Baal en textos de Ugarit. Desde esta perspectiva, Baal-Zebub —“Señor de las Moscas”— podría conservar una deformación polémica de un título más honorable.
No podemos convertir esa hipótesis en una certeza absoluta. La etimología sigue discutida.
Pero sí podemos afirmar algo importante:
«Señor de las Moscas» no explica por sí solo toda la historia del nombre Belcebú.
Baal-Zebub, Beelzebul y Beelzebub pertenecen a una transmisión en la que lengua, traducción, polémica religiosa y tradición posterior se superponen.
Y cuando el nombre cambia, también cambia el personaje.
Lo que en Ecrón designaba a una divinidad termina convertido en uno de los nombres más reconocibles del poder demoníaco.
SATANÁS O BELCEBÚ
¿Son dos nombres para la misma figura?
Los Evangelios acercan enormemente a Beelzebul y Satanás, pero conviene no borrar la diferencia entre ambos nombres.
En Marcos 3:22, los escribas acusan a Jesús de expulsar demonios mediante Beelzebul, el príncipe de los demonios. Jesús responde inmediatamente preguntando: «¿Cómo puede Satanás expulsar a Satanás?» y habla después de un reino dividido contra sí mismo.
Algo parecido ocurre en Lucas 11. La acusación menciona a Beelzebul como gobernante de los demonios, mientras que la respuesta de Jesús pasa a hablar del reino de Satanás.
La relación es evidente.
Beelzebul pertenece al mismo campo de poder demoníaco que Satanás y ocupa una posición de autoridad dentro de él.
Pero el texto no se detiene a establecer una doctrina precisa según la cual «Beelzebul» sea simplemente otro nombre personal de Satanás en todos los contextos.
Esa identificación se hará mucho más fuerte en la tradición posterior, donde Belcebú y Satanás pueden aparecer unas veces prácticamente fundidos y otras como figuras distintas dentro de una jerarquía.
Y ahí aparece un problema que encontraremos una y otra vez en EL ARCHIVO:
las jerarquías del Infierno no son uniformes.
Un texto puede llamar a Belcebú príncipe de los demonios. Otro puede situarlo por debajo de Lucifer o Satanás. Otro puede concederle una función diferente.
Por eso no debemos preguntar cuál de esas jerarquías es «la verdadera».
Debemos preguntar:
¿qué texto la está construyendo?

LOS GRIMORIOS CAMBIAN EL MAPA
En cada libro ocupa un trono diferente
Cuando Belcebú entra en los grimorios, no recibe una posición única y definitiva.
El Grimorium Verum organiza su jerarquía alrededor de Lucifer, Beelzebuth y Astaroth como grandes poderes principales. Belcebú ya no es simplemente el «príncipe de los demonios» de la acusación evangélica: forma parte de una arquitectura mágica con espíritus subordinados y funciones propias.
Otra jerarquía transmitida en la literatura grimorial presenta a Lucifer como emperador, Belcebú como príncipe y Astaroth como gran duque. Bajo ellos aparecen figuras como Lucifuge, Satanachia, Agaliarept, Fleurety, Sargatanas y Nebiros.
En el siglo XIX, el Dictionnaire Infernal vuelve a reorganizar el panorama. Collin de Plancy llama a Belcebú príncipe de los demonios y recoge tradiciones que incluso lo presentan como jefe supremo del imperio infernal.
El resultado es revelador.
En unas fuentes Belcebú se aproxima a Satanás.
En otras ocupa una posición inferior a Lucifer.
En otras aparece como uno de los poderes máximos del Infierno.
No existe un organigrama infernal único que haya permanecido intacto durante siglos.
Cada grimorio recibe nombres anteriores y construye con ellos su propio mapa.
Y Belcebú es uno de los mejores ejemplos de esa inestabilidad.
QUÉ DICE REALMENTE LA FUENTE
El mismo nombre no significa lo mismo en cada época
La historia de Belcebú solo se entiende cuando dejamos de leer todas las fuentes como si estuvieran describiendo al mismo personaje.
En 2 Reyes, Baal-Zebub aparece como el dios de Ecrón consultado por el rey Ocozías.
En los Evangelios, Beelzebul ya pertenece al ámbito demoníaco y aparece como príncipe de los demonios.
En los grimorios posteriores, Belcebú recibe posiciones distintas según cada sistema: gran poder infernal, príncipe, figura próxima a Satanás o miembro de una jerarquía junto a Lucifer y otros nombres.
Y en el Dictionnaire Infernal del siglo XIX encontramos otra reorganización más, acompañada ya por una iconografía que contribuirá a fijar su aspecto moderno.
Por tanto, no estamos ante una única descripción transmitida intacta.
Estamos viendo una secuencia:
divinidad de Ecrón → nombre demonizado → príncipe de los demonios → poder de las jerarquías infernales.
Incluso el nombre cambia durante el recorrido:
En distintas tradiciones lingüísticas y textuales aparecen formas relacionadas: Baal-Zebub, Beelzebul, Beelzebub y, finalmente en español, Belcebú. No deben entenderse como una cadena cronológica perfectamente lineal, sino como variantes transmitidas y reinterpretadas en contextos diferentes.
Esa transformación lingüística y religiosa es parte del personaje.
Belcebú no llega al Infierno con una identidad terminada. Cada época vuelve a escribir su nombre y su lugar.
QUÉ CAMBIÓ DESPUÉS
Cuando «Señor de las Moscas» terminó ocultando el resto de la historia
Con el tiempo, una traducción terminó dominando la imagen popular de Belcebú: «Señor de las Moscas».
La expresión es poderosa, visual y fácil de recordar. Precisamente por eso acabó desplazando buena parte de la historia más compleja del nombre.
Belcebú empezó a asociarse cada vez más con moscas, corrupción, suciedad, enfermedad y putrefacción. Literatura, demonología e iconografía posterior reforzaron esas asociaciones hasta convertirlas en elementos casi inseparables del personaje.
Pero reducir toda su historia a las moscas provoca un problema.
La forma bíblica Baal-Zebub, la variante Beelzebul de los Evangelios y las posteriores formas Beelzebub y Belcebú no permiten reconstruir una única etimología con absoluta seguridad.
Lo que sí podemos documentar es el resultado histórico: el nombre de una divinidad vinculada a Ecrón terminó cargándose de significados cada vez más negativos y, finalmente, demoníacos.
Cuando los grimorios y las demonologías modernas reciben a Belcebú, ya no reciben solamente un nombre antiguo.
Reciben siglos de polémica religiosa, traducciones, reinterpretaciones y asociaciones visuales.
Por eso el «Señor de las Moscas» que hoy reconocemos inmediatamente es solo una de las últimas capas de una historia mucho más larga.
Las moscas se quedaron. Ecrón casi desapareció.
MITO VS. FUENTE
El problema no son las moscas: es la cronología
Hay una forma muy fácil de falsear la historia de Belcebú: coger su imagen más tardía y colocarla sobre todas las fuentes anteriores.
Eso convierte al dios de Ecrón, al Beelzebul de los Evangelios y al príncipe infernal de los grimorios en un único personaje que supuestamente nunca cambió.
Pero las fuentes cuentan otra cosa.
En 2 Reyes, Baal-Zebub pertenece a Ecrón. Ocozías envía mensajeros para consultarlo como divinidad. No hay todavía trono infernal, legiones ni una corte de demonios.
En los Evangelios, el escenario ya es completamente distinto. Beelzebul aparece como autoridad sobre los demonios y queda estrechamente relacionado con el poder de Satanás.
Los grimorios posteriores dan otro paso: lo introducen en jerarquías más complejas, le asignan posiciones concretas y lo colocan unas veces junto a Lucifer y otras dentro de esquemas diferentes.
Incluso las famosas moscas pertenecen al problema. La lectura «Señor de las Moscas» está vinculada a la forma Baal-Zebub, pero las variantes del nombre muestran que su historia lingüística es más complicada de lo que su apodo moderno hace pensar.
El error, por tanto, no consiste en llamar a Belcebú «Príncipe de los Demonios». Hay textos que lo hacen.
El error consiste en afirmar que siempre lo fue.
Ecrón, los Evangelios y los grimorios no están describiendo la misma etapa de Belcebú. Están mostrando cómo fue cambiando.
LA TESIS
Belcebú cambió de mundo antes de cambiar de rango
La historia de Belcebú no es la historia de una figura que conserva siempre la misma identidad.
Empieza en Ecrón, donde Baal-Zebub aparece como una divinidad consultada por un rey.
Reaparece siglos después en los Evangelios, ya dentro del lenguaje del poder demoníaco y como autoridad sobre otros demonios.
Más tarde, grimorios y tratados demonológicos lo incorporan a estructuras todavía más elaboradas, donde recibe títulos, subordinados y posiciones diferentes según cada sistema.
Incluso el nombre circula bajo formas distintas según la lengua, el texto y la tradición: Baal-Zebub, Beelzebul, Beelzebub y Belcebú.
No hay una línea recta.
Hay traducción, polémica religiosa, demonización y reorganización.
Por eso Belcebú resulta especialmente útil para entender cómo funciona EL ARCHIVO: una figura puede conservar un nombre reconocible mientras cambia casi todo lo que ese nombre significa.
La cuestión no es descubrir qué rango tuvo Belcebú “desde siempre”. La cuestión es averiguar quién le dio cada rango, en qué texto y en qué época.
Esa es la tesis de ARCH-06:
antes de ocupar un trono en el Infierno, Belcebú tuvo que abandonar Ecrón y atravesar siglos de reinterpretación.
CONEXIONES DE ARCHIVO
Belcebú no termina en Ecrón
ARCH-01 · Quién construyó el Infierno
Belcebú encaja de lleno en la pregunta que abrió EL ARCHIVO: ¿quién decidió qué nombres ocupaban cada puesto dentro del Infierno? Su recorrido demuestra que las jerarquías no fueron heredadas intactas; se construyeron, corrigieron y reorganizaron durante siglos.
ARCH-09 · EL GRAND GRIMOIRE, SIN LEYENDA
ARCH-09 muestra a Belcebú dentro de un sistema ya plenamente infernal, relacionado con Lucifer, Lucifuge y una arquitectura de pactos y autoridad muy distinta de la que encontramos en 2 Reyes o en los Evangelios.
ARCH-08 · EL PACTO TIENE UN NOMBRE: LUCIFUGE ROFOCALE
Lucifuge permite continuar la investigación por otra vía. ARCH-08 muestra qué ocurre cuando las jerarquías dejan de limitarse a nombrar grandes poderes y empiezan a repartir funciones concretas dentro del gobierno infernal.
GRIMORIO DE BELCEBÚ
ARCH-06 reconstruye el recorrido del nombre y sus cambios de función. El Grimorio de Belcebú toma esa base documental y desarrolla la figura dentro de un volumen propio, separando su origen antiguo de las capas demonológicas y ocultistas posteriores.
CONTINUAR
De Ecrón al Grimorio de Belcebú
ARCH-06 ha seguido el recorrido de Belcebú desde Baal-Zebub, dios de Ecrón, hasta Beelzebul como príncipe de los demonios y, finalmente, hasta su incorporación a jerarquías infernales cada vez más complejas.
La Edición Pública del Grimorio de Belcebú continúa desde ese punto y organiza su evolución, nombres, funciones, símbolos y tradiciones dentro de un volumen propio.
La Edición Ilustrada amplía después ese recorrido con un tratamiento visual, documental y ritual más completo.
FUENTES CONSULTADAS
Documentos y estudios utilizados
- 2 Reyes 1:2–16. Pasaje donde Baal-Zebub aparece como dios de Ecrón y es consultado por el rey Ocozías para saber si sobrevivirá a sus heridas.
- Marcos 3:22–26; Mateo 12:24–27; Lucas 11:15–18. Pasajes evangélicos donde Beelzebul aparece como gobernante o príncipe de los demonios y la respuesta de Jesús sitúa la acusación dentro del lenguaje del reino de Satanás.
- Inscripción Real de Ecrón, siglo VII a. C. Inscripción hallada en Tel Miqne-Ekron que identifica expresamente la ciudad y sus gobernantes. No menciona a Baal-Zebub, pero aporta documentación arqueológica directa sobre la Ecrón filistea. La inscripción está datada en el siglo VII a. C. y se conserva en el Israel Museum.
- New American Bible Revised Edition · 2 Reyes 1:2, nota. La nota explica la forma Baalzebub como una alteración despectiva relacionada con Baalzebul y documenta el problema histórico del nombre.
- Grimorium Verum. Grimorio que organiza su estructura superior alrededor de Lucifer, Beelzebuth y Astaroth, con espíritus subordinados asignados a esos poderes.
- Grand Grimoire. Tradición grimorial en la que Lucifer aparece como emperador, Belcebú como príncipe y Astaroth como gran duque, mostrando una jerarquía distinta de la del Grimorium Verum.
- Jacques-Albin-Simon Collin de Plancy. Dictionnaire Infernal, 6.ª edición, París, H. Plon, 1863. La entrada de Belzébuth lo presenta como príncipe de los demonios y reúne tradiciones divergentes sobre su posición en la jerarquía infernal.
- William Hayley. The Life of Milton, vol. II, 1794. Fuente de la ilustración Two Eminent Devils: Satan and Beelzebub utilizada en el artículo.
Fichas de las fuentes
Consulta las referencias, sus límites y sus usos en otras lecturas. Las bibliografías del artículo se conservan completas en el texto anterior.
Inscripción Real de Ecrón ↗2 Reyes 1:2–16 ↗Marcos 3:22–26; Mateo 12:24–27; Lucas 11:15–18 ↗Dictionnaire Infernal, 6.ª edición ↗Grimorium Verum ↗Grand Grimoire / Le Dragon Rouge ↗The Poetical Works of John Milton, with a Life of the Author by William Hayley (Boydell edition) ↗2 Reyes 1:2, nota ↗“Two Eminent Devils: Satan and Beelzebub” ↗Continúa estudiando este asunto
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