El Archivo · Lectura gratuita

QUIÉN CONSTRUYÓ EL INFIERNO

Ver las lecciones relacionadas ↓
QUIÉN CONSTRUYÓ EL INFIERNO

EL ARCHIVO · ARCH-01

De Weyer a la Goetia y el Dictionnaire Infernal.

Una jerarquía que hoy parece antigua y estable fue construida durante siglos por catálogos, manuscritos, editores y grabadores. Para entender el Infierno de los grimorios hay que averiguar primero quién ordenó sus nombres.

El Infierno que hoy encontramos en libros, webs y manuales ocultistas parece sorprendentemente ordenado. Reyes, duques, presidentes, marqueses; nombres, funciones, legiones, apariencias y, en muchos casos, un retrato reconocible. Esa organización puede dar la impresión de que alguien la fijó de una vez y que después simplemente fue transmitida.

No ocurrió así.

Lo que hoy llamamos demonología occidental es, en buena medida, el resultado de siglos de acumulación editorial. Un nombre cambia de posición. Una descripción pasa de un libro a otro. Una lista se amplía. Un copista reorganiza materiales anteriores. Un grabador del siglo XIX convierte unas pocas líneas de texto en una imagen que termina pareciendo antiquísima.

Por eso la pregunta importante no es «¿cuál es la jerarquía verdadera del Infierno?».

La pregunta es otra:

¿quién la escribió, cuándo, a partir de qué fuentes y qué añadió cada época?

Esa es la investigación que abre EL ARCHIVO.

1577 · JOHANN WEYER

Cuando los demonios entran en una lista impresa

En 1577 se publicó en Basilea la quinta edición ampliada de De praestigiis daemonum, de Johann Weyer. Su propio título editorial indica que esta edición incorporaba la Pseudomonarchia daemonum, un catálogo de espíritus añadido a una obra cuya primera edición había aparecido años antes. El ejemplar de 1577 está documentado bibliográficamente y se conserva también en reproducciones digitalizadas.

Lo importante aquí no es presentar a Weyer como el hombre que «inventó» una jerarquía infernal. Su importancia para nuestra investigación está en la forma de organizar el material: aparecen nombres, rangos, funciones y descripciones reunidos dentro de un catálogo que permite comparar unas figuras con otras.

Esa distinción será fundamental en todo EL ARCHIVO. Una clasificación impresa en un libro concreto no equivale a una jerarquía universal del Infierno. El canon exige precisamente identificar siempre qué texto, edición o tradición atribuye un rango determinado a cada figura.

Retrato de Johann Weyer, autor de De praestigiis daemonum
Johann Weyer (1515–1588). La edición de 1577 de De praestigiis daemonum incorporó la Pseudomonarchia daemonum dentro de su quinta edición ampliada y revisada.

SIGLO XVII · ARS GOETIA

La lista no permanece quieta

Durante el siglo XVII circulan manuscritos de lo que hoy conocemos como Lemegeton o The Lesser Key of Solomon. Uno de los testimonios principales es el manuscrito Sloane MS 3825, conservado por la British Library y fechado en el siglo XVII. La edición comparativa de Joseph H. Peterson utiliza precisamente este manuscrito como texto base para gran parte de la obra.

La primera parte del Lemegeton, la Ars Goetia, contiene un catálogo de 72 espíritus. Su relación con materiales anteriores es especialmente importante: Peterson señala que este catálogo se basa en una tradición vinculada a la Pseudomonarchia daemonum de Weyer, transmitida también a través de la traducción inglesa publicada por Reginald Scot.

Pero la lista ya no es idéntica. Cambian nombres y grafías, se reorganizan entradas y aparecen elementos visuales que adquieren mucha más importancia, especialmente los sellos asociados a los espíritus. La comparación entre manuscritos muestra precisamente que este material fue copiado, corregido y transformado, no simplemente reproducido de manera inmutable.

Eso nos permite ver el proceso con claridad: Weyer no es el final de la historia. Es una de las etapas de una tradición textual que continúa reorganizándose.

Página de The Book of the Goetia de 1904 con Bael, Agares, Vassago y sus sellos
The Book of the Goetia of Solomon the King, 1904. Página con las entradas de Bael, Agares y Vassago y sus sellos. Esta edición impresa es posterior a los manuscritos del Lemegeton, pero permite ver cómo el catálogo y su iconografía pasaron a circular en una edición moderna.

1818–1863 · COLLIN DE PLANCY

El Infierno se convierte en diccionario

En 1818, Jacques-Albin-Simon Collin de Plancy publicó en París la primera edición de su Dictionnaire Infernal. La obra no se limitaba a enumerar demonios: reunía supersticiones, magia, apariciones, espíritus, brujería, divinación y numerosas tradiciones relacionadas con lo sobrenatural dentro de una estructura de consulta mucho más amplia. La edición de 1818 está documentada como publicación de P. Mongie aîné, en París.

Esa estructura cambia la manera de leer la demonología. Una figura ya no aparece únicamente como una entrada dentro de una lista ritual. Puede convertirse en entrada de diccionario, rodeada de referencias, relatos, variantes y conexiones con otras creencias.

El libro siguió cambiando durante décadas. La edición de 1863, publicada en París por H. Plon, alcanza 723 páginas ilustradas. La Library of Congress conserva el volumen completo digitalizado y lo identifica expresamente como material de dominio público.

Aquí aparece otro salto importante: el texto no solo organiza nombres y tradiciones. Empieza también a fijar imágenes. Y eso tendrá consecuencias enormes para la forma en que muchos demonios serán reconocidos después.

Grabado de Belzebuth por Louis Le Breton, Dictionnaire Infernal, 1863
Belzebuth, ilustración de Louis Le Breton para la sexta edición del Dictionnaire Infernal, 1863. Este tipo de grabados contribuyó a fijar visualmente figuras cuya apariencia anterior podía ser mucho menos estable.

1863 · LOUIS LE BRETON

Cuando una descripción adquiere rostro

En la sexta edición del Dictionnaire Infernal, publicada en París en 1863, las ilustraciones adquieren una importancia decisiva. La Bibliothèque nationale de France identifica esta edición como la sexta, publicada por H. Plon y compuesta por 723 páginas ilustradas; la Library of Congress conserva igualmente el volumen completo digitalizado.

Muchos de los grabados de esta edición fueron realizados por Louis Le Breton. Las reproducciones conservadas y catalogadas hoy permiten identificar con precisión su autoría, fecha y procedencia editorial.

Aquí aparece una de las confusiones más importantes de la demonología moderna. Una descripción textual puede circular durante siglos sin producir una imagen única. Después, un artista interpreta esa descripción y crea una figura concreta. Si esa ilustración se reproduce una y otra vez, puede terminar pareciendo mucho más antigua de lo que realmente es.

Por eso debemos separar siempre tres capas: lo que dice el texto, lo que interpreta el ilustrador y lo que la cultura posterior convierte en imagen “tradicional”.

El grabado de Belzebuth que acabamos de ver pertenece precisamente a esa tercera etapa del proceso: no es un retrato bíblico ni medieval. Es una interpretación gráfica documentada de 1863.En la sexta edición del Dictionnaire Infernal, publicada en París en 1863, las ilustraciones adquieren una importancia decisiva. La Bibliothèque nationale de France identifica esta edición como la sexta, publicada por H. Plon y compuesta por 723 páginas ilustradas; la Library of Congress conserva igualmente el volumen completo digitalizado.

Muchos de los grabados de esta edición fueron realizados por Louis Le Breton. Las reproducciones conservadas y catalogadas hoy permiten identificar con precisión su autoría, fecha y procedencia editorial.

Aquí aparece una de las confusiones más importantes de la demonología moderna. Una descripción textual puede circular durante siglos sin producir una imagen única. Después, un artista interpreta esa descripción y crea una figura concreta. Si esa ilustración se reproduce una y otra vez, puede terminar pareciendo mucho más antigua de lo que realmente es.

Por eso debemos separar siempre tres capas: lo que dice el texto, lo que interpreta el ilustrador y lo que la cultura posterior convierte en imagen “tradicional”.

El grabado de Belzebuth que acabamos de ver pertenece precisamente a esa tercera etapa del proceso: no es un retrato bíblico ni medieval. Es una interpretación gráfica documentada de 1863.

MITO VS. FUENTE

«Los demonios siempre tuvieron el aspecto que vemos hoy»

No. Las fuentes históricas no presentan una iconografía única y continua.

En textos como la Pseudomonarchia daemonum de Weyer encontramos nombres, rangos, funciones y descripciones, pero eso no significa que existiera desde entonces un retrato visual fijo para cada figura. La edición de 1577 identifica expresamente la Pseudomonarchia daemonum como parte añadida de De praestigiis daemonum.

Siglos después, las ediciones impresas y los ilustradores transformaron muchas de esas descripciones en imágenes concretas. La edición de 1863 del Dictionnaire Infernal que estamos utilizando tiene 723 páginas ilustradas y está plenamente identificada por la Library of Congress como una publicación de París de ese año.

Por eso un grabado del siglo XIX puede acabar pareciendo «antiguo» simplemente porque ha sido reproducido durante generaciones. Pero una imagen muy conocida no demuestra que esa apariencia estuviera presente en las fuentes medievales, bíblicas o en los primeros catálogos demonológicos.

En EL ARCHIVO vamos a mantener siempre separadas tres cosas: la descripción textual, la interpretación del ilustrador y la imagen que la cultura posterior termina tratando como canónica.

LA TESIS

El Infierno que conocemos es una construcción editorial acumulativa

Nadie «construyó el Infierno» de una sola vez.

Johann Weyer ayudó a fijar en imprenta un catálogo demonológico en el siglo XVI. La tradición posterior del Lemegeton y la Ars Goetia reorganizó y amplió ese tipo de material. Y en el siglo XIX el Dictionnaire Infernal convirtió demonología, superstición y ocultismo en una enorme obra de consulta ilustrada. La edición de 1863 conservada por la Library of Congress tiene 723 páginas ilustradas y permite ver hasta qué punto texto e imagen terminaron trabajando juntos.

Por eso muchas jerarquías y apariencias que hoy parecen formar un sistema antiquísimo son en realidad el resultado de capas documentales distintas, producidas en épocas diferentes y con propósitos diferentes.

Leer demonología con rigor significa aprender a separar esas capas: qué texto introduce una figura, qué edición modifica su posición, qué tradición añade nuevos elementos y qué ilustrador termina dando una forma visual reconocible a una descripción anterior.

Esa es la idea central de ARCH-01: el Infierno de los grimorios no es un mapa único heredado intacto, sino un archivo construido, copiado, reorganizado e ilustrado durante siglos.

CONEXIONES DE ARCHIVO

Seguir las huellas del archivo

ARCH-02 · Lucifer antes de ser el Diablo
La siguiente pregunta es anterior a las jerarquías de los grimorios: ¿cuándo empezó lucifer, la estrella de la mañana, a identificarse con Satanás? El siguiente dossier separará el término latino, su contexto bíblico y las interpretaciones que aparecieron después.

ARCH-04 · Belial: cuando una palabra se convirtió en rey
Belial permite observar el mismo proceso desde otro ángulo. Antes de ocupar rangos concretos en catálogos demonológicos, el término tiene una historia textual mucho más antigua. Seguir su evolución permite comprobar cómo una palabra puede terminar convertida en una figura individual.

ARCH-10 · Quién decidió el aspecto de los demonios
Los grabados de Louis Le Breton abren otra investigación: cuánto de la imagen moderna de los demonios procede realmente de los textos y cuánto fue decidido por ilustradores y editores siglos después.

CONTINUAR

Del archivo al grimorio

ARCH-01 explica cómo se construyeron y transformaron algunas de las jerarquías que después aparecen en la literatura demonológica. Los siguientes dossiers permiten seguir esa historia figura por figura y comprobar qué cambia cuando pasamos del catálogo general a una entidad concreta.

Las Ediciones Públicas continúan ese recorrido en formato editorial: cada volumen reúne el contexto, las fuentes y la estructura propia de su figura. Las Ediciones Ilustradas amplían después esa base con un tratamiento visual y documental más extenso.

FUENTES CONSULTADAS

Documentos y ediciones utilizadas

  • Johann Weyer. De praestigiis daemonum, edición de 1577, Officina Oporiniana. Esta edición identifica expresamente la incorporación de la Pseudomonarchia daemonum.
  • British Library. Sloane MS 3825, manuscrito de la colección Sloane con materiales mágicos del siglo XVII y textos salomónicos.
  • Joseph H. Peterson. Lemegeton Clavicula Salomonis / Ars Goetia. Edición comparativa basada principalmente en Sloane MS 3825 y con variantes de otros manuscritos. Peterson documenta además la relación del catálogo de la Goetia con Weyer y la transmisión a través de Reginald Scot.
  • Jacques-Albin-Simon Collin de Plancy. Dictionnaire Infernal, París, H. Plon, 1863. Ejemplar completo digitalizado por la Library of Congress: 723 páginas ilustradas y material declarado de dominio público.
  • Collin de Plancy, Jacques-Albin-Simon. Dictionnaire infernal, ou Recherches et anecdotes... París: P. Mongie aîné, 1818. Primera edición, publicada en dos volúmenes.

Fichas de las fuentes

Consulta las referencias, sus límites y sus usos en otras lecturas. Las bibliografías del artículo se conservan completas en el texto anterior.

Sloane MS 3825 ↗Johann Weyer · De praestigiis daemonum / Pseudomonarchia Daemonum ↗Dictionnaire infernal, ou Recherches et anecdotes… ↗Dictionnaire Infernal, 6.ª edición ↗The Book of the Goetia of Solomon the King ↗Joseph H. Peterson · Lemegeton Clavicula Salomonis / Ars Goetia ↗

Continúa estudiando este asunto

Estas lecciones relacionadas te permiten trabajar las preguntas del artículo con actividades y materiales de estudio.